Vivimos tiempos de cambio acelerado donde la Inteligencia Artificial (IA) está dejando de ser una promesa futura para convertirse en una fuerza transformadora presente. Como ocurrió con Internet o el smartphone, la IA es una tecnología fundacional que está redefiniendo negocios y mercados a una velocidad sin precedentes. Mirar al pasado reciente nos enseña una lección crucial: adaptarse no es una opción, es supervivencia.
La aparición de Internet ha supuesto que la inmensa mayoría de negocios tradicionales hayan tenido que invertir mucho esfuerzo y dinero para digitalizarse y tener presencia online. Hubo negocios que se movieron rápido, llevaron a cabo una digitalización exitosa y siguieron siendo competitivos; otros que la ignoraron o fueron demasiado lentos y murieron o perdieron su dominio (como por ejemplo, Kodak o Blockbuster); y otros que aunque acometieron la digitalización, fueron superados por nuevos competidores que eran nativos digitales. Pensamos que hay bastantes probabilidades de que esta historia se repita con la IA.
El impacto de la IA hoy
La IA ya está demostrando su inmensa capacidad y potencial en muchos sectores, de ahí que se considere una tecnología fundacional y transversal. Y ya estamos viendo como miles de empresas en diferentes sectores la empiezan a adoptar, también hay otras que se resisten, bien porque no creen en el potencial de la IA (la consideran el último hype) o bien porque están demasiado ocupadas con el business as usual y lo postergan. También estamos presenciando la aparición de nuevas empresas nativas en IA que están haciendo temblar a gigantes, como vemos con OpenAI desafiando la hegemonía de Google con ChatGPT.
La automatización de la atención al cliente, la adopción asistentes de código para programar, la generación de imágenes y video, la revisión y redacción de documentos legales, los chatbots entrenados sobre bases del conocimiento propietarias, la transcripción, el resumen de reuniones, y un etcétera que va creciendo a pasos agigantados, son algunos de los ejemplos donde la IA está impactando ya positivamente a las empresas que la utilizan.
Según el reporte ‘IA Index’ de Standford del 2025, las ganancias en productividad van del 10% al 45% en múltiples industrias, mostrando el mayor impacto en tareas técnicas, de atención al cliente y tareas creativas. En desarrollo de software, dos estudios citados en este reporte mencionan, que la asistencia de la IA aumentó las tareas completadas en un 26%. También se habla de mejoras de la productividad en tareas de programación entre el 14 y el 27%.
AI Transformation, hoy mejor que mañana
Por todo esto creemos que la transformación IA de las empresas ya no es una opción, sino que se está convirtiendo en una cuestión de supervivencia. Y a diferencia de lo que ocurrió con la digitalización que duró varias décadas y las empresas tuvieron más margen, en el caso de la IA todo se ha acelerado mucho, y dudamos que las empresas tengan años o décadas para acometer la transformación.
Del mismo modo que ha ocurrido con otras transformaciones en el pasado, se plantea la cuestión de cuál es la mejor forma de acometer la transformación en el contexto específico de una empresa. Es un tema clave y estratégico que debería ser abordado ya en la mayoría de las empresas. Si algo caracteriza a la IA con respecto a otras tecnología fundacionales, es la velocidad con la que empresas nativas en IA están tomando una gran posición en el mercado (véase OpenAI con ChatGPT consiguiendo el primer millón de usuarios en 5 días, o Cursor con su software de desarrollo consiguiendo 100 millones de dólares de ingreso recurrente anual en tan solo 12 meses).
La adopción de la IA no es solo una manera de producir más a menor coste, sino que también permite producir mejor. Por ejemplo, en el mundo del software la IA generativa ha abaratado el coste de la automatización del QA, que permite verificar la calidad del software de forma automatizada. Cuando el coste de algo se reduce se facilita su adopción haciendo que se extienda. La llegada de esta tecnología obliga a reevaluar decisiones estratégicas pasadas que podían haber sido descartadas por su coste.
Todavía existen bastantes empresas que no tienen automatizado el QA, puede que la decisión se haya tomado por costes (dejamos fuera el debate de si realmente se están ahorrando costes), pero con la llegada de la IA los costes han cambiado y por ende se requiere una re-evaluación de este punto. Del mismo modo que cuando salió el airbag era un extra reservado a coches de alta gama, con el tiempo su precio se redujo, la tecnología maduró y pasó a ser un estándar. Con la IA está pasando algo parecido: lo que antes era costoso y no para todo el mundo ahora es mucho más accesible y puede convertirse en el nuevo estándar. Es por este motivo por el que la IA supone una transformación profunda, pues no solo consiste en adoptarla como herramienta en nuestro trabajo del día a día, sino que implica repensar procesos y modelos de negocio, un desafío que requiere visión estratégica.
Cómo abordarla
Con esta perspectiva, es crucial que las empresas cuenten con personas que puedan liderar esta transformación. Las cualidades principales que deben tener estas personas son:
- Experiencia probada en transformación. Toda transformación empieza y acaba con las personas, para que una iniciativa así tenga éxito es necesario liderar un cambio de mentalidad y trabajar en adaptar la cultura. Haberlo hecho antes es un gran plus.
- Conocimiento y experiencia con IA Generativa. Hace poco más de dos años que fue la explosión de la IA Generativa con la aparición de ChatGPT, y aunque no es mucho tiempo, hay personas que llevan trabajando con la tecnología a diario desde entonces y han tenido la oportunidad de ayudar a empresas a adoptarla, y conocen los retos, limitaciones y las capacidades..
- Disponibilidad y foco para hacer de la transformación IA su objetivo principal. Una transformación de esta envergadura difícilmente pueda acometerse como un side project de un líder. Se requiere disponibilidad para poder estar encima, y dar rápida respuesta a todas las cuestiones que vayan surgiendo.
La transformación requiere que la empresa incorpore perfiles específicos, del mismo modo que ha pasado con otras transformaciones en el pasado. El problema es que la tecnología ha ido tan rápido que muchos profesionales no han tenido tiempo para formarse en ella, luego no abundan estos perfiles en el mercado. Una alternativa es contar con consultores que se puedan integrar en la compañía de forma temporal para liderar la transformación y ayudar a expandir el germen de la IA generativa a los empleados.
Una vez dispongamos de los profesionales adecuados es recomendable un análisis exhaustivo de cómo opera la organización y cómo hace negocios, de cara a identificar en qué áreas se puede utilizar la IA para acelerar y mejorar. Un buen análisis estará soportado por datos y métricas que permitan entender el coste de los procesos y su impacto de negocio, más que por opiniones. Y debe ser la base para definir una estrategia de transformación IA. Dentro de esta estrategia es casi seguro que tendrá que incluirse un plan de capacitación y formación en IA para el personal, que debe conocer el manejo de la IA como conoce el manejo de otras tecnologías transversales
Conclusión
Como estamos viviendo, la IA generativa se ha convertido en una tecnología fundacional que ya está redefiniendo muchas industrias. Ya hay cientos de casos reales donde las empresas son capaces de adoptar herramientas que les permiten un grado de automatización superior al que había antes y con un importante impacto positivo en el negocio. Como hemos visto, por la naturaleza de la tecnología se hace necesario repensar cómo operan las empresas para integrar la IA, y esto requiere una transformación profunda parecida a las que hemos vivido antes. Apoyarnos en personas con experiencia en transformaciones e IA generativa, puede ser la clave para no quedarnos atrás y llevar nuestra competitividad a un siguiente nivel.